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Mi Tristeza

Cartas para Andrea: La historia de mi alma rota

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Cartas para Andrea, son una lista de cartas que le escribí  a una persona que fue muy importante en mi vida.

Quería dedicarte estas cartas querida Andrea, porque necesitaba liberar este sentimiento y no dejar que me consuma, te deseo un buen viaje, yo tratare de restaurar los escombros que dejaste.

Para la niña bella

Hola,

Gracias, por el inmenso camino que compartimos, me llevo lo mejor de toda esta hermosa historia, un ciclo cerrado después de tantos siglos y eras. Por fin podemos continuar en paz, te libero para siempre Andrea…

No tengo miedo, se que así tenia que ser y lo acepto de la manera mas digna y con gratitud, gracias por salvarme aquella vez y aquella otra, y otra…

Te envío una sonrisa y un abrazo muy fuerte, te abrazan en el los recuerdos, los besos y las risas siempre juntas, camina siempre adelante y recuerda los consejos que te di, Sé que mucho le darás a este mundo, Sé que este mundo mucho ha de darte. Tengo muchas cosas que decirte, pero se que llegado el momento, tu sabras todo lo que quise y pude decirte ahora, en este momento. Adiós Andrea y se muy feliz, eso te deseo…

P. D. Las cartas siguientes las escribí con cierto drama, tu sabes que me encanta “carita-sonriente” jajajjaa cuídate mucho mi niña hermosa.

Querida Andrea

Eso es todo, mi final ya tiene principio y eres tú nuevamente como al inicio del cuento,

Mi sangre inunda mi cuerpo, mis ojos sangran, tengo todo lo que diste:
Un beso, un abrazo y la historia que no se borrara porque el corazón no olvida. Te escribo esto con odio, rencor, pero también con paz. La paz que me da el saber que ya no habrá más un nosotros, solo el adiós que no lo mencionamos, mi corazón arde en palabras, te pienso y te escondes.
Te vas para siempre y eso me hace feliz, soy muy feliz.
Y libre, para cantarle al viento, nadie nunca volverá a robar mi alma, ni mi cuerpo.
Tus besos amargaran en mi piel y se desvanecerán en unos segundos cuando termine de escribir estas líneas. Ya no estarás más en mi alma, porque mis letras sanan, perdonan y me hacen feliz.
Por ahora debo amarrarme el corazón, secarme las lágrimas y tratar de pegar los restos que rompiste de mí. Vete y ya no vuelvas, ya no me rompas, no preguntes por mí, vete lejos y se feliz, déjame solo con los recuerdos.

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Por los buenos tiempos

Tienes una forma rara de hacer las cosas y el fondo me recuerdas a mí, por eso te perdono…
Te envío tus besos de vuelta, le hacen mal a mi cuerpo, envenenan mi alma y destruyen lo que soy. Te mando un abrazo, sé que lo necesitaras en tu camino, vas a ser feliz, lo puedo ver.
Puedo ver muchas cosas ahora, también a mí. Mi cabello largo, mis pies y un millón de caminos, la vida es larga y yo estoy ansioso de ella, ahora que no te tengo, me tengo a mi.
Y yo soy lo más importante.

 

La ultima vez…

Una dulce mirada, una extraña que conozco desde siempre, la miro y sonrío, elevo un pensamiento y me duele el corazón, trato de caminar más rápido, de ir al ritmo de mi corazón, pero el escapa….
Escapa, entre un silencio y un murmullo, los días buenos se esfuman y vuelves a romperme el corazón, quizá por última vez.
Miro mis cielos, mi corazón permanece lejano, sentado al filo de un árbol que le hace sombra, lo miro, pero él me ignora, como quien reclamándome por todo.
Lo acaricio, me quita la mano con dolor y rabia-llora.
Y le digo algunas palabras:
-perdóname, lo siento, te amo y gracias, yo te entiendo.
Se lanza a mi pecho de vuelta, entre lágrimas, lo acaricio y no le digo nada…
Porque no hay nada que decir, ya no necesita palabras…solo un abrazo.

El adiós

Tu luz se oculta de mis ojos,
de la ventana por donde vienen las mañanas,
ya no digas nada,
no necesito una más de tus palabras,
Ni promesas de que será mejor mañana,
Una verdad que me rompa el alma,
Que me esconda de tus recuerdos,
Me lleve lejos de este mundo, donde pertenezco,
Sin cicatrices,
Sin versos o migajas,
De un amor que apenas era una pausa,
Un silencio, solo eso necesito,
Eso,
Y que tú te vayas…

Hola

No te dije nada porque ya no mereces mis palabras, no mereces un corazón que te quiso tanto, que te dio tanto. Te miro y no siento nada, solo un vacío, una pequeña pizca de tu puñalada, salgo a caminar y me topo con tus caras, al doblar la esquina, les sonrió…
Le doy las gracias, me guardo para mi interior este rencor medio dulce, medio salado, una vez más estoy al filo del abismo y lo rozo con mis manos.
Y sigo sin decirte nada, porque ya le dije todo a los recuerdos.
A un baile y una carcajada, a tus ojos leyéndome el alma, ya te dije todo. Por eso ya no necesito decirte nada.

Dos cosas muy recurrentes se asoman de rato en rato alborotando mis pensamientos, la sonrisa de la primera vez que te vi y la última. Y entre una y otra hay dos personas distintas.
Cambiamos…
Cambio nuestras sonrisas, nuestras lágrimas, nuestros gestos y hasta la más mínima cosa tatuada en nuestra historia, el adiós llego hace mucho tiempo, antes de pensarlo, antes de enfrentarlo e incluso antes de que empecemos a cambiar.
Tú te fuiste hace tiempo y yo también, camine nuevos caminos y tu caminaste los tuyos, solo estaban dos cuerpos atrapados en la rutina. Pero que hermosa rutina, nos hacia feliz.
Rutina buena, rutina mala, no nos sintamos mal, esto es así, esto ya estaba marcado al principio del cuento, así tenía que ser, no hay buenos ni malos, solo dos personas coincidiendo, siendo felices y ahora yéndose.
Se que nunca leerás cartas, ni mi alma, aunque algo me dice que un día volveremos a vernos, cuando hayamos olvidado todo lo malo y quizá nos saludemos, tomemos un café y lloremos por lo que pudo ser y termino no siendo.
Porque el mundo decía que éramos la pareja perfecta y nos creímos el cuento, aunque era verdad. Éramos perfectos, vaya que lo éramos…lo teníamos todo.
Pero todo no basta, supongo…

Una tarde

Una tarde perfecta, un cielo gris-nublado y poco a poco la noche va ganando terreno, como en mi alma.
Palpita mi corazón una canción que un día me hizo feliz y hoy me parte en dos. Vete, vuela lejos mas allá de este horizonte, donde mis pasos ya no puedan seguirte, vuela mariposa extraña y llévate contigo mis recuerdos, mi dolor.
El primer beso y tu primer roce con mi alma, vete y vuela antes de que pueda odiarte.
Antes de que me derrumbe en los recuerdos y sienta necesidad de encontrarte.
Vete, por favor, por el amor que nos unió, por los días buenos y las noches dulces, vete.
Ya no vuelvas más, porque ya no hay camino para nosotros.

El silencio

El silencio me ahoga, extraño tus besos, tus manos sobre mi rostro y esas palabras tuyas, tan tuyas que le daban sentido al mundo. Ahora los sonidos me alejan del todo y muchas veces hasta conspiro en mi contra, te pienso.
Te pienso para romperme el alma, por puro placer masoquista, un dolor que se quiere hacer permanente.
Un pensamiento que rompe mis adentros y hasta la mas mínima de tus palabras, me mata.
El silencio es mi aliado y mi verdugo, intento hacer amistad con las canciones pero todas me hablan de ti, el silencio no es distinto.
Maldito viernes, maldito hola, unas simples cosas causaron todo esto.

Mi corazón

Amarro mi corazón, le hablo despacio, pero es terco y te extraña, a pesar de que ya sabe que no te acuerdas de él, que hoy es jueves y tú eres feliz en otros lados, te ríes con otros rostros, solo mi corazón permanece tonto.
Amarrado a un sentimiento que ya no existe, que ya no tiene rastro ni rostro.
Hay¡, los corazones tontos.
Y el mío es el peor de todos, el que no olvida, el que ya no quiere nada, un vacío me absorbe y yo solo atino a pensarte, casi por inercia.
Y el alma se va quedando sin tinta, ya no habrá más libros, ni mañanas, solo ahora y el adiós que tanto espera y mata mi alma.

Despedida final

Se que nunca leerás estas cartas y que la parte de mi que te llevaste nunca mas volverá, te perdono por todo, por que mas allá de todo me diste cosas buenas que me hicieron inmensamente feliz, estas son las ultimas lineas para ti, Andrea. Se muy feliz…y hasta siempre.

Por favor compartan esta historia, el mundo es grande y hay muchos corazones rotos, el leer estas cartas quizá alguno opte por ser feliz y no romperle el corazón a nadie.

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